Decapitación Final. Raisa Maudit 2011
" La revuelta, o la forma latina insurrección, son palabras que los historiadores utilizan para describir las revoluciones fallidas - movimientos que no completan la curva prevista, la trayectoria consensuada: revolución, reacción, traición, fundación de un Estado aún más fuerte y opresivo, la vuelta de la tortilla y el retorno de la historia una y otra vez a su más alta forma: el látigo en el rostro de la humanidad por siempre. Al fallar en el cumplimiento de la curva, la revuelta sugiere la posibilidad de un movimiento que escapa y va más allá de la espiral Hegeliana de ese "progreso", que secretamente no es sino un círculo vicioso. Surgo-levantamiento, aparición. Insurgo-levantamiento, rebelión de uno mismo.
Una operación de comienzo, de toma de las riendas. Un adiós a la maniatada parodia del círculo del karma, de la fútil revolución histórica. La consigna «¡revolución!» se ha convertido de proclama en veneno, un maligno hado pseudognóstico, una fantasmagoría en la que sin importar cuanto luchemos quedamos siempre atrapados por el demonio de Aión, el íncubo del Estado, de un Estado tras otro, cada paraíso regido por un ángel más maligno. "
HAKIM BEY. TAZ
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No me malinterpretéis. Yo cito y me lavo las manos como Poncio Pilato.
¿Qué pasa con las revoluciones pulcras en presente? Revoluciones políticamente correctas, limpias, a tajo justificadas por un respeto extendido al adversario contra el que se rebelan...¿Hay curva, rotura de curva alguna? ¿Es neo-revolución?
El deseo es que rueden cabezas, aunque no manchen la escena.
Decapitaciones ordenadas.
Corra o no la sangre... ¿caerán las cúpulas, habrá algún cuello seccionado?
Me lo pregunto, aunque parezca una posición dudosa, porque lo que deseo es una rotura de la curva...


3 comentarios:
Yo creo que el problema es que el sistema ha integrado todo intento de revolución. La revolución se ha convertido en el mejor instrumento para captar plusvalía. Esto es un jodido gallinero, todos tienen una revolución entre manos. Hasta los obispos salen con pancartas a la calle. La última es muy surrealista: ¡Por los derechos de los clérigos homosexuales!...
Me has dejado muerta con lo de los clérigos homosexuales manifestants!
Neo-revolucionémonos! Me ha encantado lo de las revoluciones pulcras. Este blog promete...
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